29 abr. 2008

Extractos y comentarios de "La evidencia cósmica", capítulo 4 del libro “¿Existe dios? El gran enigma” de Víctor Stenger

Podéis ver una traducción del capítulo entero en este enlace
En este capítulo Stenger busca señales de un Creador en la cosmología. Plantea que para encontrar pruebas empíricas de una intervención divina en la “creación” del universo, es necesario buscar evidencias de que:
1) El universo tuvo un origen
2) Ese origen no pudo ocurrir de forma natural. (por ejemplo, demostrando que fuese necesaria la violación de alguna ley bien asentada).

La creación de la materia

Stenger concluye en este apartado que no es necesario un milagro para explicar la existencia de la materia o de la energía.
Antes de Einstein se pensaba que la materia ni se creaba ni se destruía, por lo que su existencia parecía un milagro. Einstein demostró con su ecuación E=mc2 que la materia puede crearse a partir de la energía y destruirse en la energía. Por tanto la existencia de materia no exige un milagro: puede proceder de la energía.

¿Y la energía? La primera ley de la termodinámica permite que la energía se transforme de un tipo a otro siempre que, para un sistema cerrado, el total permanezca inalterado. El cosmólogo Stephen Hawking, en su libro Breve historia del tiempo, dice “Dado el caso de un universo cuyo espacio sea aproximadamente uniforme, podemos demostrar que la energía gravitacional negativa anula exactamente la energía positiva que representa la materia. Por consiguiente, la energía total del universo es cero.”

La teoría del Big Bang inflaccionario predice un equilibrio entre la energía positiva y la negativa. Esta teoría ha sido sometida a rigurosos test, y hasta la fecha, los ha superado todos satisfactoriamente.

La creación del orden

Si el universo fuera obra de un Creador, cabría esperar que en sus inicios tuvo un cierto orden. Dada la segunda ley de la termodinámica, que dice que la entropía de un sistema cerrado crece o como mínimo es constante a lo largo del tiempo, tendría que ocurrir que cuando Dios creó el universo, el orden era mayor o igual al de ahora. Al menos, esto se pensaba antes de 1929, fecha en que Edwin Hubble descubrió que el universo se expande. Al haber más espacio, también hay más espacio para el desorden y pueden darse sistemas ordenados aislados aunque la entropía total no deje de crecer (es como si tiras basura a tu jardín y cuando lo llenas compras otro jardín para llenar de basura y así sucesivamente. El desorden alrededor de tu casa aumenta a costa de que tu casa esté ordenada).

Al expandirse el universo con el tiempo, la entropía total va creciendo, pero la entropía máxima que el universo podría tener aumenta mucho más, como se ve en la gráfica:

Entropía máxima y total para un universo en expansión.

¿Por qué? Porque la entropía máxima que puede alcanzar una esfera es la equivalente a un agujero negro del mismo tamaño, y resulta que el universo no es para nada un agujero negro, por tanto su entropía nunca alcanza a la máxima que podría tener.

Si volvemos hacia atrás 13.700 millones de años hasta el momento más temprano definible, el tiempo de Planck, en el que el universo tiene el tamaño de una esfera de Planck (la medida más pequeña definible), la entropía sería menor que la actual en concordancia con la segunda ley de la termodinámica, pero sería la máxima posible para ese universo, pues cualquier objeto tan pequeño como una esfera de Planck es un agujero negro. Por tanto, el universo se origino en el más absoluto caos (digamos la máxima entropía por cm3 posible). Es decir, nuestro universo nació sin estructuras y en ausencia de toda de toda organización, diseñada o no.

¿Qué pasaría si el universo no se expandiese, si el Big Bang fuese mentira? Pues que esto sería una buena prueba de la existencia de Dios. Si el universo no creciese, la entropía máxima sería constante a lo largo del tiempo, pues el espacio para desordenar no aumentaría. Ahora bien, siguiendo la segunda ley de la termodinámica, deberíamos concluir que la entropía de hoy debería ser mayor que la del inicio, por tanto, se vería que en el principio hubo una gran cantidad de orden, de estructuras o diseño, que seguramente sólo podrían explicarse por un Creador. Por desgracia para los teístas esto no es así, las galaxias se alejan, el universo se expande y el Big Bang ocurrió.

Entropía máxima y total para un universo que no se expande

El principio y la causa

“El hecho empírico del Big Bang ha provocado que algunos teístas argumenten que esto, en sí mismo, demuestra la existencia de un creador.” dice Stenger.

El teísta William L. Craig ha argumentado que el universo tuvo que tener un inicio en la escala temporal, pues si no, habría necesitado un tiempo infinito para llegar al presente.

El infinito es un concepto matemático abstracto cuyo símbolo se utiliza en física como sinónimo de un número muy elevado. En física, el tiempo es simplemente la cuenta de las manecillas del reloj, de modo que podemos contar hacia delante y hacia atrás. “Contando hacia delante, obtendremos un número de signo positivo muy alto, pero nunca matemáticamente infinito, siendo así que el tiempo no finalizaría nunca. Contando hacia atrás obtendríamos un número de signo negativo muy alto, pero nunca matemáticamente infinito. De la misma manera que nunca alcanzaremos un infinito de signo positivo, nunca alcanzaremos un infinito de signo negativo. Aun cuando el universo no tenga un número matemáticamente infinito de acontecimientos en el futuro, tampoco será necesario que tenga un final. Análogamente, aun cuando el universo no tenga un número matemáticamente infinito de acontecimientos en el pasado, tampoco será necesario que tenga un principio. Siempre podremos tener un acontecimiento que siga a otro y siempre podremos tener un acontecimiento que preceda a otro.

Nota mía: Esta idea puede resultar contra intuitiva, pero es que el tiempo puede no ser tan sencillo como creemos. Desde luego no es muy intuitivo pensar que si yo viajo a velocidades cercanas a la luz, el tiempo pase a distinta velocidad para mí que para los demás, pero así ocurriría. Hay teorías que dicen que el tiempo no es lineal, sino que se curva, como una esfera, que es infinita pero no tiene principio ni fin.

Craig plantea su argumento de este modo:

Cualquier cosa que empieza a existir tiene una causa.
El universo empezó a existir.
Por lo tanto, el universo tiene una causa.

La primera premisa es falsa. Craig alega que es evidente, tan evidente como que La Tierra es plana, responde Stenger. Basta citar un caso para invalidar esta premisa. Stenger nos regala dos: (...) no hallamos ninguna causa que explique que un átomo que se encuentra en un nivel de energía excitado descienda a un nivel inferior y emita un fotón, una partícula de luz. De manera similar no existe ninguna causa evidente en la desintegración de un núcleo radiactivo.

Stenger concluye este apartado diciendo que aunque la primera premisa fuese cierta, no hay ningún motivo para que la causa del universo no pudiera ser natural.

El origen

Según Stenger, la segunda premisa también sería falsa, pues dice que la afirmación de que el universo comenzó a existir con el Big Bang carece de base científica a la luz de los conocimientos físicos y cosmológicos actuales.

Se han publicado modelos teóricos que esbozan mecanismos por los que nuestro universo pudo surgir de uno anterior mediante por ejemplo un túnel cuántico o por fluctuaciones cuánticas. El propio Stenger desarrolló un escenario para un origen natural del universo en su libro The Comprehensible Cosmos, basándose en el modelo de un universo ilimitado de James Hartle y Stephen Hawkins. Este último declaró “siempre y cuando el universo haya tenido un principio, podremos suponer que hubo un creador. Ahora bien, si en realidad el universo es autosuficiente y carece de límites, no habrá tenido principio ni tendrá final. Simplemente será. ¿Qué lugar queda, por tanto, para la figura de un creador?

El intento constante de los teístas por llenar los “vacíos” de la ciencia con Dios, fracasa estrepitosamente cuando podemos desarrollar teorías alternativas científicas y viables para explicar esos “vacíos”.











18 mar. 2008

17 mar. 2008

17 feb. 2008

El ser humano y los demás animales

He encontrado en la web apologetica.org, un artículo escrito por el Padre José Montes (en adelante Montes) titulado “Los animales y el Hombre”. En él, el autor defiende que los seres humanos están en una dimensión moral superior a los demás animales, que estos no merecen consideración moral y que están a nuestra disposición. Veamos en qué se basa.

El artículo comienza con la pregunta: “¿Qué diferencia hay entre una persona y un animal?”. Voy a dejar de lado el hecho que tanta gente se empeña en olvidar e incluso en negar, es decir, que los humanos somos una especie animal más, y me voy a centrar en el concepto de persona. La palabra persona varía de significado a lo largo del tiempo. Del mismo modo que hubo épocas en las que para el grueso de la sociedad, persona era sinónimo de “blanco”, de “hombre”, de “compatriota” o de “heterosexual”, hoy lo es de “ser humano”. Pero creo que el significado de persona no puede quedarse en la concesión de derechos a un individuo cuando la sociedad lo considera. La verdad es independiente de lo que piensa la mayoría, como demuestra nuestra historia. Yo creo que una persona es un individuo con derechos morales, independientemente de si la sociedad se los reconoce o no. Y los derechos morales se derivan de los intereses individuales. De este modo, los demás animales, como poseedores de intereses propios, tienen derechos morales y deberían tener estatus de personas, a pesar de que este estatus aun no se les reconoce, del mismo modo que en el siglo XVIII tampoco se les reconocía a los humanos de raza negra o a las mujeres de cualquier raza.

Por tanto, no tiene sentido preguntar por las diferencias entre una persona y un animal, porque todos los animales son personas, aunque no se considere así legalmente (y mientras alguien no me demuestre lo contrario). Montes debería haber planteado la pregunta de este modo: ¿Qué diferencia hay entre un ser humano y un animal de otra especie? Si la pregunta está hecha en términos absolutos, la respuesta sería que existen numerosas diferencias, del mismo modo que existen numerosas diferencias entre dos seres humanos cualesquiera. Ahora bien, si la pregunta va orientada a las diferencias en cuanto a consideración moral, la respuesta es mucho más sencilla: ninguna.

Los demás animales pueden sentir, por tanto, independientemente de su nivel de inteligencia, se ven afectados por los actos de los demás, lo cual les convierte en pacientes morales. Al hablar del respeto entre los humanos, no tenemos en cuenta el nivel de inteligencia ni si el individuo puede asumir obligaciones. Por ejemplo, a los bebés humanos no se les puede exigir responsabilidades ni obligaciones, pero aun así les otorgamos derechos. Lo mismo hacemos con las personas discapacitadas o con los ancianos en estado senil. Sin embargo, solemos argumentar que los demás animales no tienen derechos porque no son racionales o porque no pueden tener obligaciones. ¿Por qué con los humanos no aplicamos esta distinción? La respuesta es el especismo, una discriminación de carácter grupal basada en un criterio tan arbitrario como la raza o el sexo: la especie.

Montes, para rechazar que los demás animales tienen derechos, se basa en el libro «Animal Rights and Wrongs» del filósofo Roger Scruton. En el artículo se citan varias conclusiones a las que llega Scruton centradas en diferencias cognitivas entre humanos y otros animales. Resulta curioso la facilidad con que los filósofos que tratan de defender la esclavitud de otros animales, caen en la falacia ecológica, es decir, creer que todos los individuos de un grupo tienen las características típicas de dicho grupo. Es por ello que, a pesar de que los humanos, en general, hacen opciones, proyectan el futuro, razonan moralmente o usan un lenguaje abstracto, hay millones de humanos que no poseen ninguna de estas características, por ejemplo los bebés, los discapacitados psíquicos graves o los ancianos en estado senil. De este modo, los autores que defienden que las capacidades cognitivas tienen relevancia moral, estarían dejando fuera de la esfera moral a millones de seres humanos. En cualquier caso, obviemos este falaz razonamiento y observemos las conclusiones de Scruton:

- Los animales tienen deseos, pero no hacen opciones. Cuando entrenamos un animal cambiamos sus deseos, pero el animal no hace una opción.

El hecho de que tengan deseos, que se puede entender como intereses, es más que suficiente para respetarlos. Me parece demasiado aventurado decir que los demás animales no hacen opciones. Si no lo hicieran, les daría igual darse de cabezazos contra una pared que no hacerlo. Sin embargo los demás animales, a cada instante, eligen aquellas opciones cuyas consecuencias previsibles les aportarán sensaciones positivas o les evitarán sufrir sensaciones negativas. Exactamente igual que lo que hacemos los humanos.

- La inteligencia de los animales está orientada por sus instintos y la experiencia del momento. El hombre, por el contrario, puede proyectarse en el futuro.

Está demostrado que los animales aprenden y por tanto no se basan solo en la experiencia del momento. Por ejemplo, los peces reconocen a más de un centenar de individuos diferentes durante meses. Además elaboran y retienen complejos mapas mentales sobre sus entornos. Aprenden dónde encontrar comida, en quién confiar, a quién temer, con quién emparejarse y con quién competir. (1).

Gary Francione, en un ensayo titulado “El error de Bentham (y el de Singer)”(2), responde a este argumento de dos formas. Primero nos habla de que quitarle la vida a un animal está mal por el hecho de que se le priva del disfrute de sus experiencias futuras. En referencia a matar a un ser con capacidad para sentir dice: “(...) esta muerte es el mayor daño para un ser dotado de sensación, y parece que meramente estar dotado de sensación implica un interés en continuar en la existencia y alguna conciencia de dicho interés. Ser un ser dotado de sensación significa ser el tipo de ser que tiene un bienestar ligado a sus experiencias. En este sentido todos los seres dotados de sensación tienen interés, no solo en la calidad de sus vidas sino también en la cantidad de las mismas.” Segundo, pone en duda más que razonable que los demás animales no posean dicha capacidad de anticipar el futuro. Nos habla de su experiencia personal con un perro que vive con él: “no tengo duda alguna (...) de que obtiene enorme satisfacción de la comida y anticipa claramente su próxima comida. Todos los días, aproximadamente a las cuatro y media de la tarde, se acerca a mi mesa y se pone a dar cabezazos contra mi brazo hasta que dejo de trabajar, voy a la cocina y le preparo su comida. Y contempla todas las fases de su preparación atentamente. Negar que anticipa su comida es, de manera pura y simple, algo erróneo. Si un perro fuera incapaz de anticipar el futuro, no se pondría tan contento cuando oye a su compañero humano al otro lado de la puerta, metiendo la llave en la cerradura. La razón por la que el perro se pone tan contento en vez de mostrar agresividad o ponerse a la defensiva es que anticipa la reunión con su compañero”.

- La vida social de los animales está guiada por los instintos y no hay diálogo o razonamiento moral como existe en una comunidad de personas.

El autor cae aquí en el error de considerar que para ser paciente moral hay que ser agente moral. Del mismo modo que a un bebé humano le otorgamos derechos pero no le exigimos responsabilidad moral, debemos aplicar el mismo trato a otros animales si queremos evitar caer en una discriminación arbitraria.

- Los animales no tienen una imaginación propiamente hablando, o un sentido estético y sus emociones están limitadas a un nivel físico. Tampoco tienen consciencia de sí o un lenguaje abstracto.

El hecho de que los animales no humanos carezcan de sentido estético o lenguaje abstracto no tiene relevancia moral. Los humanos con capacidades cognitivas más desarrolladas no merecen más respeto que los que las tienen menos desarrolladas, por tanto es injusto aplicar este criterio a los demás animales. Si los animales no humanos tienen o no sentido estético es algo que no tiene relevancia moral. En cuanto al lenguaje abstracto, de acuerdo que no lo tengan, pero tampoco tiene relevancia moral. Y en cuanto ser conscientes de sí, discrepo totalmente, pues todo ser sintiente es consciente de que las sensaciones que percibe le están pasando a él.

Si nos fijamos en los argumentos de Scruton, veremos que, los que no son mentira, son solo una lista de características sin ninguna relevancia moral, en las que la especie humana destaca (en general). Esta lista vacía e inútil es como si escribiésemos que los guepardos merecen más respeto que nosotros porque son más veloces o que los que merecen más respeto son los elefantes porque son más grandes.

Después de los seudoargumentos scrutonianos, Montes nos habla de Karol Wojtyla, que escribió un libro en el que decía que: Una persona es un ser racional, con una capacidad intelectiva cualitativamente superior a los animales. Y que: La persona goza de una interioridad, en cuanto que es un sujeto con un carácter espiritual, en el que se incluye una conciencia y una orientación hacia la verdad y el bien.

Más de lo mismo. Una lista de características sin relevancia moral y que ni siquiera incluye a todos los humanos.

Después nos viene con que la diferencia esencial entre humanos y animales está “claramente” expresada en el Catecismo de la Iglesia Católica y se queda tan a gusto. Como si la Iglesia Católica tuviera la verdad en sus arcas y resultase obligatorio creer sus afirmaciones gratuitas, como por ejemplo que los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura. ¡Menuda argumentación! Pues puestos a citar textos de la Iglesia, voy a citar yo uno muy interesante, de esos que les sacan los colores a los jerarcas católicos y que hacen a los Papas pedir cientos de perdones:

(...) la esclavitud misma, considerada en sí y en términos absolutos, en modo alguno repugna a la ley natural y divina, y puede haber muchas justificaciones para la esclavitud como se puede ver consultando los teólogos e intérpretes aprobados del canon sagrado. Porque el dominio que tiene un amo respecto a un esclavo no se debe entender más que como el perpetuo derecho de disponer aquel, para su provecho, del trabajo del siervo, siendo legítimo que una persona le ofrezca dicho dominio a otra. De esto se sigue que no repugna a la ley natural y divina que un esclavo sea vendido, comprado, cambiado o regalado, en tanto esta venta o compra o cambio o regalo, se observen las condiciones que aquellos autores aprobados ampliamente siguen y explican. (...) Usualmente los esclavos que han sido reducidos a la esclavitud injustamente tienen derecho a huir; pero no los esclavos que estén bajo una esclavitud justa, salvo que el amo los quiera inducir a algún pecado o sean tratados inhumanamente”(3)

La Iglesia Católica nunca ha sido un ejemplo de moralidad y a lo largo de la historia, amparándose en su pretendida posesión de la verdad absoluta en el ámbito moral, ha torturado y quemado en la hoguera a millones de personas, ha perseguido y silenciado la ciencia, ha provocado cruentas guerras religiosas, ha bendecido la esclavitud y perpetuado la misoginia y se ha aliado con casi todos los tiranos de la historia como Hitler, Franco, Musollini, Pinochet, los Reyes Católicos, los emperadores romanos etc. Precisamente no es la más indicada para hablar de moralidad, y que en su Catecismo ponga que los animales están para servirnos, no implica que sea cierto, del mismo modo que no son ciertos los textos bíblicos que justifican la esclavitud o la sumisión de las mujeres.

Por último, Montes hace una reflexión sobre el hecho de que los defensores de los animales suelen estar a favor del aborto. Que lo estén o no lo estén no implica que sus planteamientos sobre los demás animales sean falsos, Padre Ad Hominem. Yo no sé lo que piensan los defensores de los animales respecto al aborto humano, lo que sí sé es que quien dice que es un crimen matar a un cigoto mientras tranquilamente aprueba el genocidio de los animales no humanos, tiene, cuanto menos, un problema de fundamentalismo. Como dice el propio Montes, el tiempo es buen consejero, y quizás, dentro de algunos siglos, veremos a un Papa pidiendo perdón por el apoyo de la Iglesia Católica a los crímenes contra los animales no humanos.


1)Kevin N. Lland, Culum Brown, and Jens Krause, “Aprendiendo de los peces: Desde la cultura de los tres segundos de memoria”. Peces y piscifactorías 4, no.3 (2003): 199-202 at 202. Extraído de http://www.sentirbajoelagua.com/
2) Gary L. Francione. El error de Bentham (y el de Singer). En Teorema, revista internacional de filosofía. Vol. XVIII/3 1999. p 45-50
3) Cita de la Instrucción número 1293 de la Sacra Congregación del Santo Oficio, 20 de junio de 1866 bajo el pontificado de Pió IX. Extraído de La Puta de Babilonia, de Fernando Vallejo, pag: 125-126

13 ene. 2008

Hasta las narices de la prepotencia moral cristiana

Estoy un poquito harto amigos... ¡Estoy hasta el gorro! Señores cristianos, por favor, recuerden que la soberbia está prohibida para ustedes. Dejen de practicarla, se lo ruego. Estoy muy cansado de su prepotencia moral, siempre autoproclamandose los más íntegros, los más éticos, los más elevados moralmente; y si solo fuera eso, vale, pero es que encima siempre están diciendo que los que no somos como ustedes, aquellos que no profesamos la fe de ustedes, somos, simple y llanamente, una puta mierda.

En una ocasión, un predicador se me acercó para convencerme de que abriera mi corazón a Jesús. Le dije que no, que yo era ateo y que no me interesaba. Se inició más o menos el siguiente diálogo:

(Predicador): Mira, yo antes estaba como tú...
(Yo): Oye, no pienses que eres mejor que yo, aunque sea ateo, soy una buena persona.
(Predicador): No, así, en plan chulo, pasando de todo...
(Yo): Pero bueno, ¿qué te has creído? No me conoces de nada.

Y es que creo recordar que Cristo dijo: “No juzguéis si no queréis ser juzgados”(aunque él juzgaba constantemente). ¿Qué es eso de acercarte a alguien que no conoces de nada y decirle en la cara, sutilmente, que es una mierda humana? A esto se le llama tener prejuicios. A lo que padece este tipo de gente, se le podría llamar “Acristifobia”, es decir, al que no es cristiano se le prejuzga como inferior.

La palma se la ha llevado un artículo de propaganda cristiana (ver imagen) que ha ido a parar a mis manos. Es una cajita con diseño de medicamento en cuyo interior viene un crucifijo de metal y un papel del mismo tipo que las instrucciones de uso de las medicinas. El simbolismo es que Jesús es la medicina contra nuestras enfermedades. Yo pienso que la religión es la enfermedad y la razón y la ciencia son los medicamentos, pero eso es otra historia. El caso es que en el papelito, en uno de los apartados, se advierte de los peligros de no tomar la medicina. No me resisto a copiar un poco. De paso lo iré comentando con letras en negrita:


9. SI OMITIÓ TOMAR ESTA MEDICINA
(por pereza, ignorancia o intencionadamente)

Está ampliamente comprobado (¿podrían citar los estudios que lo comprobaron?) que lejos del amor de Cristo -la Medicina que sana el corazón- se presentan con más virulencia algunos efectos adversos, frutos del pecado.

(...) Se han descrito los siguientes síntomas entre otros:

-disminución de la compasión ante los fallos ajenos (Claro, como Dios con Adán por cometer el error de desobedecerle y con todos los pueblos que no creían en Él citados en el antiguo testamento, a los cuales masacraba sin piedad, o como cuando asesinó con un diluvio a todos los habitantes de la Tierra, incluidos los bebés y los animales no humanos, seres totalmente inocentes y carentes de responsabilidad moral)
-tartamudeo al articular palabras de perdón (Exacto, a los cristianos no les tartamudean las palabras de perdón al negar la eutanasia a los que desean morir. No les tartamudean porque no lo hacen, no piden perdón por hacer sufrir. No piden perdón a los animales porque se los comen sin ningún remordimiento a pesar de que, como nosotros, pueden sufrir y disfrutar. No piden perdón a las niñas violadas a las que obligan a parir, ni a los niños que vienen al mundo a sufrir porque no dejaron que sus madres abortaran mientras ellos eran un puñado de células sin capacidad de sentir).
-incontinencia de la ira, la lujuria y la soberbia. (De soberbia no hablemos, señores “Somosperfectosyvosotrosmierdaatea”, porque ustedes son los campeones. La ira, pues claro que se desata. ¿Cómo no se iba a desatar mi ira cada día, al echar una ojeada al mundo y ver todo lo que veo? Y encima con gente como ustedes, que se atreve a decir que hay un Dios bueno y poderoso sin que se les caiga la cara de vergüenza. ¡La ira impregna cada una de mis células! Y la lujuria, pues sí, soy un lujurioso y a mucha honra. Si me dan un argumento no fundamentalista para controlar mi libido, lo haré, pero mientras no encuentre ningún motivo para dejar de disfrutar de un placer totalmente inocente, no dejaré de hacerlo).
-vértigos de vanidad (“Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera como el sarmiento y se seca; y a esos los recogen, los echan al fuego y arden”. Juan 15,6. “Fuera de la Iglesia no hay salvación” San Agustín. “Dice en su corazón el insensato: “No hay Dios”. Corrompidos, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.” Salmos 14:1. En definitiva, que no hay mayor vanidoso que el que se cree en posesión de la verdad absoluta, y en eso los cristianos también son muy buenos).
-visión borrosa de la realidad: donde hay hermanos se ven enemigos (Cierto, esto a los cristianos, en general, no les pasa. Ellos lo tienen fácil mediante esta regla: Cristiano = hermano, No Cristiano = enemigo. Los que no juzgamos en función de la confesión del individuo lo tenemos más difícil, pues podemos tener amigos o enemigos tanto ateos como teístas. Las iglesias cristianas, en especial la católica siempre lo tuvo muy claro: el que no se doblegase a su voluntad era un enemigo, y dado que tenían la verdad absoluta en su posesión y eran el legado de Dios, tenían carta blanca para actuar. Resultado: cientos de miles de millones de personas asesinadas y torturadas en solo 1800 años. Los tiempos del régimen Nazi fueron unas vacaciones a su lado).
-nauseas de egoísmo que llevan a despreciar a los más débiles (En esto también son los números uno los perfectos cristianos. No hay en la Tierra seres más débiles e inocentes que los miles de millones de animales no humanos que sufren y mueren en mataderos, granjas, barcos pesqueros, laboratorios, circos y zoológicos, hacia los que los cristianos, en general, no tienen la más mínima consideración, todo porque su libro sagrado les impone una moral antropocéntrica y especista que les lleva a despreciar los intereses de los demás animales, poseedores de sistema nervioso y conciencia, capaces de experimentar el dolor, la soledad, el miedo. No hay nada más egoísta que consumir carne que no es otra cosa que justificar un asesinato en base al disfrute de un sabor).
-confusión moral (Claro, su moralidad está muy clara pues se basa en la Biblia, un libro perfecto y nada contradictorio en materia moral. “No matarás”, dicen en un sitio, y en otro su Dios ordena masacrar a pueblos enteros como los cananeos, heteos, gergeceos, heveos, jebuseos y amorreos, y matar también al que intente alejarte de Dios, aunque sea tu hijo o hija, hermano o hermana, amigos o quien sea; deberás matarle lapidado. “Honrarás a tu padre y a tu madre”, reza en un sitio mientras que luego viene el Dios encarnado y no te deja que entierres a tu propio padre si quieres ser su discípulo. La Biblia ordena matar lapidada a una mujer violada en la ciudad, pero no en el campo. La Biblia dice que ames a tus enemigos y también dice “asolad todos los lugares en donde las gentes que habéis de conquistar adoraron a sus dioses (...) entregad al fuego sus bosques sagrados.” o, refiriéndose a ciudades apóstatas: “Inmediatamente pasarás a cuchillo a los habitantes de aquella ciudad (...)” ).
-tendencia a la pereza, a la injusticia, al robo. (¡Pero qué poca vergüenza, por favor! ¿Entonces todos los millones de personas que no creen en su Dios y que tienen que trabajar cada día son unos perezosos? ¿Las miles de personas aconfesionales que dedican su tiempo y recursos a ayudar a otros son injustos? ¿Son los ateos unos ladronzuelos? La Oficina Federal de Prisiones de EEUU reveló en 1997 unos datos interesantes. El 75% de la población de EEUU es cristiana y el 75% de los presos de EEUU son cristianos. Por otro lado, mientras que un 10% de la población de EEUU es atea/agnóstica, solo lo son un 0.2% de los presos. Teniendo en cuenta que la población de EEUU es de 300 millones y que hay 2 millones de presos, llegamos a la conclusión de que 1 de cada 750 ateos está en la cárcel mientras que 1 de cada 150 cristianos está en la cárcel. Es decir, si cogemos a un ateo al azar hay cinco veces menos posibilidades de que sea un preso, que si hacemos lo mismo con un cristiano al azar.)
-insensibilidad ante las necesidades ajenas (Claro, ellos tienen mucha sensibilidad ante el deseo de morir de un enfermo terminal que sufre, o ante la necesidad de una niña violada de abortar a tiempo para no morir en el embarazo o ante la necesidad de una vaca y un ternero de no ser separados para asesinar al ternero y comérselo y esclavizar a la vaca para robarle la leche fabricada para su bebé. Ellos rebosan sensibilidad, como el Vaticano, que dona toda la millonada que saca de limpiar el dinero negro de la mafia en su banco privado. Todos los millonarios cristianos de la Tierra, como los telepredicadores de EE.UU., muestran una extrema sensibilidad ante las necesidades ajenas).
-brotes de irascibilidad con proclividad al insulto y la denigración. (Como Jesús que despectivamente usaba nombres de especies animales para insultar a los cananeos, llamándoles perros y a los fariseos, llamándoles víboras.)

En casos extremos se puede llegar al odio, la violencia, el asesinato. (Sin comentarios. Revisen la historia del cristianismo)
Con esto es suficiente para hacernos una idea de lo que transmite el dichoso papelito.
Señores fundamentalistas cristianos, por favor, hagan un esfuerzo, como ya han hecho muchos de sus correligionarios y entiendan que un cristiano es aquel que sigue la fe cristiana y que un ateo es el que no cree en ningún Dios y que son características referidas a las creencias y que no implican necesariamente ser mejores o peores personas. Abran los ojos, quítense sus gafas sesgadas y echen un vistazo a la realidad. Seguro que se sorprenden.

Ateísmo fuerte y débil...¿Comorl?

Echando un vistazo a la definición de ateísmo que aparece en la Wikipedia, podremos ver que los ateos quedan divididos etimológicamente en ateísmo fuerte, ateísmo débil y ateísmo agnóstico (subdividido este en fuerte, débil interesado y débil apático). Personalmente creo que no es necesaria ni correcta tanta división y que las personas que no creen en dios solo se deben dividir, como mucho en dos tipos, ateos y agnósticos, aunque creo que el agnosticismo no debería existir. Voy a intentar argumentar mi postura.

Se dice que el ateo fuerte es el que niega categóricamente la existencia de Dios, que el ateo débil es el que no cree en la inexistencia, sino que practica un descreimiento en la existencia y el agnóstico niega que haya conocimiento sobre la existencia o la inexistencia.

Si en lugar de Dios hablásemos de los duendes de 300 kilos, nos parecería ridícula tanta palabrería. Si te preguntan ¿crees en los duendes de 300 kilos? deberías responder que sí o que no. Nadie diría “bueno, yo no niego su existencia, solo descreo de ellos”. O “bueno, yo no me posiciono, pues no tenemos pruebas ni de su existencia ni de su inexistencia”. La mayoría de la gente diría “no” y si se les preguntase por qué, seguro que muchos responderían “¿Y por qué iba a hacerlo?”. Y es que ahí está la clave. Creo que cuando alguien está muy seguro de que algo existe, debería resultarle muy fácil demostrarlo y por eso considero que tenemos todo el derecho del mundo a decir que no existe aquello cuya existencia no ha sido demostrada. No es lo mismo decir “Creo en x porque no se ha demostrado su inexistencia” que decir “No creo en x porque no se ha demostrado su existencia”. Veámoslo con un ejemplo. Imaginemos alguien dice que existen las gorgonas. ¿No le corresponde a él demostrar que las gorgonas existen? Es injusto decir que corresponde igualmente a los que niegan la existencia de gorgonas demostrar su inexistencia que a los que afirman que existen demostrar su existencia. Y esto es así por algo tan simple como la diferencia de dificultad entre demostrar que algo existe y que algo no existe. ¿Cómo se demuestra que existe una gorgona? Pues grabándola en video, llevando a gente a donde vive para que la vea, capturándola y mostrándosela a la sociedad etc. Puede que esto no sea lo más fácil del mundo, pero ya me diréis cómo se demuestra que no existen las gorgonas. Ah, claro, observando simultáneamente todos los lugares del universo y corroborando de tal modo que no hay ninguna. Es decir, que no se puede.

Por todo esto, los ateos tenemos todo el derecho del mundo a decir que dios no existe, aunque no tengamos una prueba definitiva de su inexistencia, pues la prueba definitiva de que estamos equivocados le corresponde por lógica y por sencillez a los teístas que tan seguros están de que su dios existe.

Si un niño nos pregunta que si existen los fantasmas, un ateo fuerte le dirá que no; un ateo débil le dirá que no, no le dirá “bueno, yo no creo que no existan, sino que descreo de que existan; y un agnóstico le dirá que no, no le dirá “bueno, no te puedo decir nada, puesto que no tenemos constancia ni de su existencia ni de su inexistencia”. Si actuaríamos de este modo ante los fantasmas, por qué liarnos la cabeza al referirnos a dios, un ser como tantos otros sobre cuya existencia no hay una sola prueba en condiciones.

Amigos ateos débiles, ateos fuertes y agnósticos, por favor, denominémonos simplemente ateos y digamos con toda tranquilidad, (mientras que los teístas no demuestren lo contrario): “DIOS NO EXISTE”

1 dic. 2007

19 nov. 2007

Reflexiones sobre Dios y el libre albedrío

El libre albedrío se puede definir como la capacidad humana para tomar decisiones. Desde el teísmo se dice que es una especie de regalo de Dios, un don que nos entregó amablemente para que no fuésemos robots, para evitar crear un mundo de autómatas amorales sin capacidad de elegir entre el bien y el mal.

El libre albedrío es muy importante para el mantenimiento de las principales doctrinas monoteístas. Es el justificante del “Día del Juicio Final” y del premio o castigo que recibiremos tras la sentencia. La cuestión es que al poder elegir y valorar nuestros actos, somos responsables de sus consecuencias, del bien o el mal que se deriven de ellos. Este razonamiento se ha utilizado tradicionalmente como respuesta al “Problema del mal” de Epicuro que tan bien conocemos creyentes y descreídos y que no hace falta explicar. La respuesta teísta es que el mal existiría porque lo provocamos los humanos, que, alejados de los mandatos divinos, llevamos vidas perversas que desembocan en todas las desgracias que nos afligen. Dios no tendría nada que ver en nuestras guerras, asesinatos, violaciones, o torturas. Incluso un evangelista-predicador me comentó que los terremotos y demás desgracias naturales existen porque la Tierra está maldita por el pecado.

Creo que este razonamiento es excesivamente simplista y en mis reflexiones he observado que puede plantear problemas a los creyentes de los cuales, yo no sabría salir si estuviera en su lugar. Aunque claro, siempre tienen el recurso a la fe y los designios inescrutables de Dios. Veamos algunas cuestiones que se derivan de analizar el libre albedrío:


Dios es un robot amoral

Si los humanos somos seres morales porque podemos elegir entre hacer el bien o el mal ¿No se convierte entonces Dios en un autómata amoral? Tengo entendido que Dios no puede hacer el mal, pues es contrario a su naturaleza omnibenevolente, luego no tiene libre albedrío, luego si a nosotros nos lo dio para que no fuésemos amorales, él es amoral. Un ser amoral no tiene responsabilidad moral y sus actos no merecen ser alabados o criticados, pues no tiene opciones. Si Dios es un ser amoral que solo puede hacer cosas buenas, no tiene sentido alabarle, pues aunque quisiera, no podría hacerlo de otra forma.


El libre albedrío como sinónimo de imperfección

Si Dios es perfecto y no puede hacer el mal, entonces el libre albedrío es incompatible con la perfección. ¿No nos hizo Dios a su imagen y semejanza? Entonces ¿por qué nos dio el libre albedrío? ¿No sería la perfección un regalo mejor que la imperfección? ¿Por qué agradecerle entonces el libre albedrío y no tomarlo más bien como un castigo tedioso? Los anarquistas suelen decir : “Si el trabajo fuese bueno, se lo quedarían los ricos para ellos”. Pues yo digo: “Si el libre albedrío fuera bueno, Dios también lo tendría”


La omnisciencia hace responsable a Dios

Imaginemos como buenamente podamos a Dios en la eternidad “antes” de crear el universo. Tenemos a un ser en estado de perfección que en un “momento” dado decide crear la materia ya sea como dice la teoría del Génesis o la del Big Bang. Si aceptamos la omnisciencia de Dios, tenemos que aceptar que él ya sabía muy bien cómo seríamos los humanos si nos creaba como efectivamente nos creó. Puede que no existiera otra forma de crearnos, pero había otra opción: la de no crearnos. Dado que es un ser perfecto, el hecho de traernos a la existencia no pudo aportarle nada positivo, pues no se puede mejorar lo perfecto. Por tanto, podría haber decidido seguir en su solitario estado de perfección absoluta y eterna. Pero aun así decidió crearnos, sabiendo muy bien cómo seríamos, que nos haríamos la guerra, que nos violaríamos, que nos torturaríamos y asesinaríamos por un puñado de poder o de dinero, que dejaríamos morir a otros de necesidad mientras nosotros moriríamos de opulencia. ¿No hace esto a Dios responsable de todo lo que ocurre en La Tierra? Está claro que los padres de Hitler no fueron responsables de lo que hizo su hijo, pero... ¡es que no lo sabían! Si de alguna forma hubieran podido saber que su hijo liquidaría a millones de personas ¿no se convertirían en responsables de esas muertes si aun así decidiesen tener hijos? Me cuesta pensar que alguien pueda decir que no.


Un mundo feliz no estaría tan mal

Cuando leí “Un mundo feliz” me aterró la realidad construida por Aldous Huxley. Hoy en día no tengo claro qué mundo me da más miedo, el de la novela o aquel en el que vivo. Si todo el mundo es plenamente feliz haciendo lo que hace...¿Cuál es el problema? Aplicado esto al tema que nos ocupa, podemos plantearnos: ¿Qué sería mejor, un mundo como el que conocemos, con su libre albedrío y su ración diaria de destrucción y sufrimiento servida a través del telediario, o uno en el que fuésemos única y exclusivamente felices siendo buenos? ¿Qué más da que no tuviésemos la capacidad de hacer el mal, si no percibiríamos por ello ningún perjuicio o frustración? Dios, fácilmente podría haber hecho una valoración de las consecuencias de crear un tipo u otro de humanos. Crear a los humanos con libre albedrío, tiene la consecuencia “positiva” de poder elegir entre el bien y el mal y las consecuencias negativas que todos conocemos al leer el periódico (y de las que no nos enteramos). Por otro lado, crear “Un Mundo Feliz”, habría tenido la consecuencia “negativa” de privarnos de la capacidad hacer el mal (que pena, la gente no podría ser libre de asesinarme) pero habría evitado una cantidad de sufrimiento que sería imposible de imaginar y eso sin meterme en el hecho de que el infierno no existiría, pues no tendría utilidad. Que pena no haber tenido un Dios consecuencialista ¿no?


La existencia de la religión niega el libre albedrío

Imaginemos que hay una persona que vive presa en un patio amurallado con el techo abierto y que desde una torre es vigilado por un francotirador. El patio tiene una sola puerta para escapar, encima de la cual, un cartel reza: “Usted es libre de escapar del patio, pero en cuanto lo haga, el francotirador de la torre lo convertirá en un colador”. ¿Alguien piensa que ese hombre tiene realmente libertad para elegir entre irse o quedarse? La religión hace lo mismo. Eres libre de desobedecer a Dios, pero si lo haces, estás condenado. Eso no es libertad, es coacción. El libre albedrío teísta podría existir si Dios hubiese dejado una tabla con 10 recomendaciones en lugar de 10 mandamientos en la que pusiera: “Nota: si no quieres cumplir estas recomendaciones no pasa nada”. Eso sí sería libre albedrío, pues actuaríamos como quisiésemos y no coaccionados. ¿Cuántos millones de creyentes habrá que hacen lo que dice su religión sin realmente desearlo, solo por miedo al castigo?


Factores ajenos que influyen en nuestro comportamiento

Puedo aceptar que los seres humanos tenemos capacidad para elegir entre distintas opciones (aunque no lo tengo claro del todo). Pero, ¿qué ocurre cuando una opción no existe? Por ejemplo, a pesar del libre albedrío, yo no puedo lanzar rayos por los ojos porque esa acción no está dentro de mi abanico de posibilidades. Este ejemplo es tan evidente que parece absurdo, pero nos lleva a preguntarnos ¿Puede ser posible que para algunas personas, hacer el bien no sea una opción? ¿Qué o quién determina nuestro abanico de posibilidades? Imaginemos a dos niños nacidos en La República Democrática del Congo. Supongamos que por una cadena de casualidades, uno de ellos es adoptado por una pareja de cristianos occidentales y acaba convirtiéndose en un sacerdote que ayuda a los toxicómanos de su barrio a salir de la droga. Pero el otro no tiene tanta suerte y acaba convertido en niño-soldado, sufre abusos sexuales, se cría entre violencia, alcohol y otras drogas y termina matando, torturando, violando y saqueando en una de las interminables guerras africanas. ¿Alguien se atreve a decir que el niño que acabó siendo sacerdote merece la gloria eterna y el que acabó siendo soldado el castigo infinito? ¿Sus respectivos actos fueron 100% responsabilidad suya? Es evidente que si el niño que acaba como soldado hubiese sido adoptado, sus posibilidades de ir al cielo habrían crecido drásticamente. El hecho de que no lo adoptaran, influyó poderosamente en su vida posterior y él no tuvo nada que ver en ello. ¿Tenemos libre albedrío? Puede que sí, pero solo respecto al abanico de posibilidades que nos determina nuestra genética, nuestra educación y nuestras experiencias, tres factores ajenos a nuestra voluntad.

¿Merecemos premios o castigos por nuestros comportamientos? Yo lo dudo mucho. ¿Qué mérito tiene que yo no mate a nadie si no deseo hacerlo? A mi me causa horror la violación y nunca sería capaz de violar ¿Merezco un premio por ello? En absoluto, porque yo no me he esforzado ni he hecho nada para lograr que el sufrimiento ajeno no me guste, simplemente me ocurre. Puede que sea por genética o por educación, pero es algo que no he elegido yo. Del mismo modo, creo que el castigo tampoco es justo. No creo que el niño no adoptado del ejemplo anterior merezca ser castigado pues él no tiene la culpa ni de haber nacido, ni de haberlo hecho en un sitio o en otro, ni de los genes que construyeron su cuerpo, ni de la educación que recibió.(1)


La subjetividad del bien y del mal

Por mucho que nos fastidie aceptarlo, no todos entendemos del mismo modo lo que es hacer el bien y el mal. Por ejemplo, para Joseph Ratzinger, yo debo estar haciendo el mal constantemente, pues soy ateo, tengo relaciones fuera del matrimonio, me masturbo etc Está claro que no soy perfecto, pero no creo que pensar de una determinada forma o disfrutar de mi cuerpo tenga nada de malo. Si pienso así es porque no causo daño a nadie siendo ateo y/o promiscuo. Sin embargo, yo creo que es muy malo, terriblemente malo, oponerse y poner trabas a las medidas de control de población, pues la superpoblación es un problema gravísimo que solo se soluciona o con medidas de control de población o con una perversa suma de hambre, guerra y enfermedad. De las dos soluciones, creo que es mejor la primera porque no daña a nadie (no se puede perjudicar a quien no existe). Pero la iglesia se opone fervientemente al control poblacional porque cree que es lo mejor. Yo acepto que puedo estar equivocado (cosa que no creo que haga Ratzinger dado el Dogma de Infalibilidad Papal) pero lo que es seguro es que intento actuar en base a lo que creo que es el bien. Y, de nuevo, yo no he elegido mi concepto de lo que es hacer el bien o el mal. Del mismo modo, creo que no es descabellado pensar que los nazis opinen que el Holocausto fue algo bueno. Y exactamente ocurre lo mismo para los terroristas suicidas, los miembros de ETA o cualquier otra persona que causa daños a los demás pensando sinceramente que están haciendo un bien o que el fin justifica los medios. El que haya personas conscientes de que hacen el mal y que aun así no les importe, como los violadores, no quita que haya otros que causan perjuicios a los demás pero creen sinceramente que están haciendo el mayor bien, como los inquisidores que quemaban mujeres porque pensaban que así libraban a La Tierra de demonios. Por supuesto, no soy relativista moral. Considero que mi forma de comportarme es la correcta (como piensa todo el mundo) pero ¿Por qué iba a tener la Biblia el monopolio de la verdad respecto a la moral y no lo iba a tener yo, o el Corán, o los nazis, o los comunistas, o los demócratas? Equivocarse no depende de uno mismo, si no, no lo haríamos.


Con este artículo he querido plantear por qué pienso que la réplica del libre albedrío al problema del mal, no replica nada y hace aguas por todos sitios, además de dejarse cosas fuera, como el sufrimiento provocado por causas no humanas.
Mi padre lleva toda la vida trabajando. No tiene estudios superiores. No entra en foros ateos, ni lee a Dawkins o Russell y prefiere discutir sobre fútbol que sobre filosofía. Pero entendió muy bien a Epicuro, sin ni siquiera haberlo leído, el día en que mi primo se suicidó con solo 12 años. Mi padre nunca fue muy religioso, pero sé que se hizo ateo aquel día trágico. No ha vuelto a pisar una iglesia, ni siquiera asiste a los banquetes de las bodas o bautizos a los que le invitan. Por mucho malabarismo retórico que quiera hacer el teísmo, nadie podrá convencerle. No podrán quitarle de la cabeza que cualquier ser todopoderoso con una pizca de bondad habría hecho algo por su sobrino. A mí se me caería la cara de vergüenza si tuviera que convencer a mi padre de que alguien bueno pudo mirar a otro lado aquel día. Por suerte, yo no tengo que hacerlo.



(1) Otra cosa es lo que pienso respecto a tomar medidas ante individuos con comportamientos peligrosos para el resto de la sociedad. Por supuesto que hay que tomar medidas, pero educativas, de reinserción (si es posible) y de seguridad. Pero las medidas de “el castigo por el castigo” me resultan injustas e inútiles.

La paradoja de la omnipresencia

La iglesia negociando al lado de mi barrio

9 nov. 2007

6 nov. 2007

5 nov. 2007

Jesús el racista

4 nov. 2007

El opio del pueblo

Por Richard Dawkins
Traducción: Gabriel Rodríguez Alberich
Octubre de 2005


El aceite de Gerin (o Geriniol, por dar su nombre científico) es una potente droga que actúa directamente en el sistema nervioso central produciendo una serie de síntomas característicos, a menudo de naturaleza antisocial o autodestructiva. Si se administra a los niños de manera crónica, el aceite de Gerin puede modificar permanentemente el cerebro produciendo desórdenes en la edad adulta, incluyendo ilusiones peligrosas que han demostrado ser muy difíciles de tratar. Los cuatro aviones condenados del 11 de septiembre eran, en un sentido muy real, viajes de aceite de Gerin: los 19 secuestradores iban muy drogados en aquel momento. Históricamente, la intoxicación por Geriniol ha sido responsable de atrocidades como la caza de brujas de Salem y las masacres de sudamericanos nativos por los conquistadores. El aceite de Gerin alimentó la mayoría de las guerras de la europa medieval y, en tiempos más recientes, la carnicería que asistió a la partición del subcontinente de la India y, en una escala menor, a Irlanda.
La adicción al aceite de Gerin puede llevar a individuos anteriormente sanos a huir de una vida normalmente plena y retraerse en comunidades cerradas de las que quedan exluidos todos los que no son adictos confirmados. Estas comunidades están casi siempre limitadas a un sexo y prohíben vigorosamente, a menudo obsesivamente, la actividad sexual. Efectivamente, la tendencia hacia una angustiosa prohibición sexual emerge como tema recurrente y monótono entre todas las numerosas variedades de la sintomatología del aceite de Gerin. El aceite de Gerin no parece reducir la líbido por sí mismo, pero provoca con frecuencia un deseo lascivo de interferir en, y preferiblemente reducir, el placer sexual de otros. Un ejemplo actual es el horror con el que los consumidores de aceite de Gerin ven la homosexualidad, incluso cuando esta se manifiesta en relaciones amorosas duraderas.
Las dosis fuertes de aceite de Gerin pueden ser alucinógenas. Los drogadictos más extremos pueden llegar a oír voces en su cabeza, o tener visiones que parecen tan reales a los enfermos que a menudo consiguen convencer a otros de su existencia. Un individuo que confiese tener experiencias muy alucinatorias puede llegar a ser venerado, e incluso seguido como un tipo de líder, por otros que se consideran menos afortunados. Esa patología de seguimiento puede prolongarse mucho más allá de la muerte del líder, y expandirse en psicodelias grotescas como la fantasía caníbal de ``beber la sangre y comer el cuerpo'' del líder.
Las dosis grandes de Geriniol también pueden proporcionar ``malos viajes'', en los que el consumidor puede sufrir ilusiones y miedos mórbidos. Un ejemplo notable es el miedo a la tortura, no en el mundo real sino en un mundo fantástico posterior a la muerte. Los malos viajes de este tipo están acompañados de una cultura del castigo, que es tan característica de esta droga como el miedo obsesivo a la sexualidad comentado anteriormente. La cultura del castigo fomentada por el aceite de Gerin culmina en la siniestra fantasía inducida por la droga del ``alo-castigo'' -la creencia de que los individuos pueden y deben ser castigados por las malas acciones de otros (conocida en la viña del grupo como ``redención'').
Las dosis medianas de aceite de Gerin, aunque no son peligrosas en sí mismas, pueden distorsionar la percepción de la realidad. Creencias que no tienen ninguna base quedan inmunizadas contra la evidencia del mundo real por los efectos directos de la droga en el sistema nervioso. Se puede escuchar a los cabezas de aceite hablándole al aire o murmurando para sí, aparentemente en la creencia de que los deseos privados que se expresen así se harán realidad, aunque impliquen una violación alegre de las leyes de la física. Este desorden autolocutorio viene acompañado a menudo de tics extraños, gestos manuales u otros estereotipos, por ejemplo el balanceo rítmico de la cabeza contra una pared.
Como con muchas drogas, el aceite de Gerin refinado, en dosis pequeñas, es en gran parte inofensivo, e incluso puede servir como lubricante social en ocasiones como matrimonios, funerales y ceremonias de estado. Los expertos discrepan sobre si tal uso social, aunque inofensivo por sí mismo, es un factor de riesgo que puede conducir a formas más duras y adictivas de la droga.
El aceite de Gerin actúa sinérgicamente con la pérdida de sueño, la automutilación y la inanición. Se sabe que algunos adictos hacen abstinencia de alimentos, se fustigan la espalda o realizan otras ``penintencias'' como medio para mejorar la potencia de la droga. Las mutilaciones no se limitan a los propios consumidores. Varias subculturas basadas en el aceite de Gerin provocan lesiones rituales a sus propios niños, especialmente cuando son demasiado pequeños para resistirse. Estas mutilaciones involucran con frecuencia a los genitales.
Usted puede pensar que una droga tan potencialmente peligrosa y adictiva encabezaría la lista de sustancias prohibidas, y supondría sentencias ejemplares a los que traficasen con ella. Pero no, está disponible fácilmente en cualquier parte del mundo y ni siquiera se necesita receta. Los camellos profesionales son numerosos, y están organizados en cárteles jerárquicos, comercian abiertamente en las esquinas e incluso en edificios construidos a tal efecto. Algunos de estos cárteles son expertos en separar a sus clientes de su dinero. Sus ``padrinos'' ocupan posiciones influyentes en las altas esferas y reciben la atención de presidentes y primeros ministros. Los gobiernos no solo hacen oídos sordos al comercio, sino que le concenden la exención de impuestos. Peor aún, subvencionan a las escuelas que tienen la intención específica de enganchar a los niños.
Me pidieron que escribiera este artículo acompañado por la cara sonriente de un hombre muy feliz de Bali. Estaba acogiendo extáticamente la noticia de que iba a ser ejecutado por un pelotón de fusilamiento por el asesinato brutal de un gran número de turistas inocentes a los que nunca había conocido. Algunos miembros del tribunal quedaron impresionados por su falta de remordimientos. Pero lejos de arrepentido, su humor era de obvia alegría. Alzó el puño en el aire, loco de alegría porque iba a ser ``martirizado'', utilizando la jerga de su particular subcultura de consumidores de aceite de Gerin. Porque, no le quepa la menor duda, esa sonrisa beatífica, mirando al pelotón de fusilamiento con puro placer, es la sonrisa de un yonqui. Aquí tenemos a un drogadicto arquetípico, drogado con aceite de Gerin duro, sin refinar, sin adulterar, de alto octanaje.
Es fácil considerar a la gente así como criminales, de los que necesitamos protegernos. Efectivamente, necesitamos protegernos de ellos. Pero el problema no surgiría en primera instancia si se protegiese a los niños de quedar enganchados a una droga con una prognosis tan mala para sus mentes adultas.


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31 oct. 2007

Os presento a Ejime46



Este es su canal en Youtube: Ejime46.

Que lo disfruten

28 oct. 2007

Profundizando en la omnipotencia

Hasta hace poco, pensaba que la palabra “omnipotencia” significaba poder hacer cualquier cosa. Esta definición lleva a la paradoja de la omnipotencia, en la que se ve que no puede existir un ser omnipotente, ya que habría infinitas cosas que no podría hacer, lo cual viola la definición de omnipotencia. De este modo, yo pensaba lo siguiente: “Según los teístas Dios es omnipotente; la omnipotencia es un absurdo; luego, o Dios no es omnipotente o Dios no existe”. Debo ser un ateo inexperto y/o poco inteligente, pues he leído en este artículo que:

Estas clases de argumentos son claramente ilógicos e incluso tontos, aunque son comúnmente usados por ateos inexpertos. Los ateos más inteligentes han abandonado estas clases de argumentos hace mucho tiempo.

Así que he decidido aceptar la definición de omnipotencia que implícitamente proponen en el artículo y desechar mi antigua definición. Nos dicen por un lado que:

Decir que la omnipotencia requiere la habilidad de hacer cosas lógicamente imposibles es estúpido. (se refiere a cosas como crear un triángulo esférico)

Y por otro:

Dios no puede hacer nada que es contrario a Su Santo carácter. Sin embargo, Dios puede hacer cualquier cosa que Él se determina hacer. Aun un ser Todopoderoso no puede hacer lo que es imposible por definición.

Siguiendo estas aclaraciones, propongo la siguiente definición de la omnipotencia, que espero sea aceptada por los teístas: La omnipotencia es la capacidad de Dios para hacer todo lo que quiera siempre que no sea contrario a su santo carácter o naturaleza omnibenevolente, que no sea un absurdo lógico y que no sea imposible por definición. Aceptando esta definición, aceptaríamos que Dios no puede crear una circunferencia cuadrada (porque es un absurdo), hacer el mal (porque su naturaleza es buena), cometer errores (porque es perfecto) etc. Quitando este tipo de cosas, Dios podría hacer todo lo que quisiera. A partir de aquí voy a ir planteando una serie de premisas para intentar llegar a la conclusión de que no puede existir un ser omnipotente y bueno bajo esta definición. Comencemos:

Hemos dicho que Dios no puede hacer nada contrario a su naturaleza o carácter divino. Por otro lado, creo que todos aceptan que la naturaleza de Dios es la bondad. Era por ello por lo que no podía hacer el mal. Pues de aquí vamos a sacar la primera premisa:

Premisa 1: Dios no puede hacer nada contrario a la bondad.

Ahora bien, no es contrario a la bondad evitar el sufrimiento. Es actuar de manera bondadosa el evitar que otros sufran. Al no ser contrario a la bondad, podemos decir que:

Premisa 2: Dios puede evitar el sufrimiento.

Para la siguiente premisa me valdré de un ejemplo: Imaginemos que alguien va a violar a una mujer en la calle y que lo presenciamos desde nuestro balcón. El simple hecho de gritar “¡Eh tú, te estoy grabando con mi cámara y estoy llamando a la policía!” seguramente impediría la violación. Nos resultaría muy sencillo librar a esa pobre mujer de padecer un terrible sufrimiento físico y psicológico ¿Qué pensaríamos de alguien que se queda tranquilamente mirando mientras piensa: “Pobre mujer. Al menos el violador recibirá su castigo cuando le pillen mediante la prueba de ADN del semen que dejará en su víctima”? Pensaríamos, cuanto menos, que está obrando mal, independientemente del hecho de que consideremos que tenga responsabilidad o no en la violación (yo creo que sí la tiene). Espero que todos estemos de acuerdo en que no evitar un sufrimiento de este tipo, cuando está en nuestra mano evitarlo, es obrar mal y por tanto es actuar de forma contraria a la bondad, de donde sacamos:

Premisa 3: No evitar el sufrimiento cuando tenemos la posibilidad de hacerlo, es contrario a la bondad.

La cuarta es más sencilla. Es algo que todos hemos experimentado y que podemos ver cada día en cualquier telediario:

Premisa 4: El sufrimiento injusto y gratuito existe, independientemente de quien sea el responsable.

Conclusión: Si aceptamos las premisas (y dudo que alguna se pueda rechazar) debemos concluir en una de estas opciones:

a) Si Dios existe, no puede ser de naturaleza bondadosa, pues está permitiendo el sufrimiento (premisa 2 y 4) y esta es una acción que le resultaría imposible realizar (es contrario a la bondad, premisa 3) si su naturaleza fuera bondadosa, como vimos en la premisa 1.
b) Dios no existe, lo cual explicaría la existencia del sufrimiento.
c) Mi razonamiento es erróneo en algún punto y estaré encantado de que me lo hagan saber.

Nota: A parte de este razonamiento, me gustaría lanzar un pequeño apunte. Quisiera manifestar una duda sobre lo que entienden los teístas por hacer cosas imposibles por definición. Es decir, por definición, es imposible crear una circunferencia cuadrada. Pero por definición, también es imposible que la temperatura baje de los –273,15º centígrados. ¿Podría Dios bajar la temperatura más allá del cero absoluto? Según la nueva definición de omnipotencia, no. Pero ¿qué diferencia hay entre esto y crear de la nada toda la materia y energía del universo? ¿No debería entrar la creación del universo, la cual viola las leyes de la termodinámica, dentro de las cosas imposibles por definición?

Platón sobre fe y ciencia

- Mi dictamen es, que continuemos llamando ciencia a la primera y más perfecta manera de conocer; conocimiento razonado, a la segunda; fe a la tercera; conjetura a la cuarta; comprendiendo las dos últimas bajo el nombre de opinión, y las dos primeras bajo el de inteligencia; de suerte que lo perecedero sea el objeto de la opinión y lo permanente el de la inteligencia; y que la inteligencia sea a la opinión, la ciencia a la fe, el conocimiento razonado a la conjetura, lo que la esencia es a lo perecedero.

De "La República". Platón, pag 271


22 oct. 2007

La humildad científica frente a la prepotencia religiosa

Texto extraído de "El mundo y sus demonios. La ciencia como una vela en la oscuridad" de Carl Sagan. Capíulo II. Ciencia y esperanza.


Esta es una de las razones por las que las religiones organizadas no me inspiran confianza. ¿Qué líderes de las religiones principales reconocen que sus creencias podrían ser incompletas o erróneas y establecen institutos para desvelar posibles deficiencias doctrinales? Más allá de la prueba de la vida cotidiana, ¿quién comprueba sistemáticamente las circunstancias en que las enseñanzas religiosas pueden no ser ya aplicables? (Sin duda es concebible que doctrinas y éticas que funcionaron bastante bien en tiempos patriarcales, patrísticos o medievales puedan carecer absolutamente de valor en el mundo tan diferente que habitamos.) ¿En qué sermón se examina imparcialmente la hipótesis de Dios? ¿Qué recompensas conceden a los escépticos religiosos las religiones establecidas... o a los escépticos sociales y económicos la sociedad en la que navegan?

La ciencia, apunta Ann Druyan, siempre nos está susurrando al oído: “Recuerda que eres nuevo en esto. Podrías estar equivocado. Te has equivocado antes.” A pesar de toda la prédica sobre la humildad, me gustaría que me enseñasen algo comparable en la religión. Se dice que las Escrituras son de inspiración divina, una frase con muchos significados. Pero ¿y si han sido fabricadas simplemente por humanos falibles? Se da testimonio de milagros, pero ¿y si en lugar de eso son una mezcla de charlatanería, estados de conciencia poco familiares, malas interpretaciones de fenómenos naturales y enfermedades mentales? No me parece que ninguna religión contemporánea y ninguna creencia de la “nueva era” tenga en cuenta suficientemente la grandeza, magnificencia, sutileza y complicación del universo revelado por la ciencia.
El hecho de que en las Escrituras se hallen prefigurados tan pocos descubrimientos de la ciencia moderna aporta mayores dudas a mi mente sobre la inspiración divina.

Pero, sin duda, podría estar equivocado.

17 oct. 2007

Mi respuesta al padre Pedro Nuñez

1º- Ya que Dios creó el mundo, él es responsable de todo lo que ocurra. Siendo omnisciente, ya sabía cómo seríamos los humanos, todo lo que “pecaríamos”. Dado que es omnipotente, podría habernos creado como hubiese querido. Podría habernos creado de forma que fuésemos felices no pecando. Pero aun sabiendo cómo seríamos y las consecuencias que tendría nuestra existencia, nos creó, lo que demuestra que es un ser malvado, o que no existe.

2º El mal puede ser llevado a cabo por acción o por omisión. No hay demasiada diferencia entre violar y no evitar una violación cuando es posible evitarla. Si es omnipotente puede evitar el sufrimiento con un chasquido de dedos.No no lo hace, lo cual demuestra que es malvado o que no existe.

3º Si Dios no puede crear el mal, entonces no es omnipotente. Si es omnipotente, entonces puede crear el mal. Pero ser omnipotente es incompatible con limitaciones de poder. Es muy graciosa la frase del cura “Dios es infinitamente poderoso, pero hay ciertas cosas que no puede hacer”.

4º Podemos llamar al mal “ausencia de Dios” o lo podemos llamar “patatas fritas”, da lo mismo, el caso es que está ahí y tiene consecuencias, genera sufrimiento. Ese es el problema, el mal no es un problema per se, sino que lo es porque genera sufrimiento y muerte. En todo caso, Dios permite esos “vacíos de Dios” que él podría llenar de sí, pues es omnipotente. Además, ¿no era también Dios omnipresente? Entonces no debería haber huecos. Según la iglesia está en todas partes y el conjunto “todas partes” incluye la mente de los asesinos y los violadores.

5º El padre se olvida de los terremotos, las sequías, las inundaciones, los tornados y huracanes, las enfermedades, los incendios y todos los desastres que ocurren que no tienen culpable terrenal directo y que generan sufrimiento y muerte. ¿También esto es ausencia de Dios? ¿También lo genera el pecado?

Reflexionen. ¿Es esta enorme mierda que nos rodea lo mejor que podría crear un ser perfecto? Evidentemente, no. Solo un asesino sanguinario con poder absoluto podría crear este mundo. Sabiendo a ciencia cierta de antemano cómo resultarían las cosas, solo un sádico nos traería a un mundo tan asqueroso como este. Piensen un poco por favor. Reflexionen sobre mis argumentos. O al menos, no se conformen con respuestas tan vacías como las de este cura. Un saludo.

16 oct. 2007

Debate sobre la existencia de Dios

¿La raíz de todo mal?

"¿La raíz de todo mal?" es un documental escrito y presentado por Richard Dawkins en el que sostiene que el mundo sería un lugar mejor si no existiera la religión. Fue emitido por primera vez en enero de 2006, dividido en dos episodios de 45 minutos de duración cada uno (excluídas pausas publicitarias) en el Canal 4 del Reino Unido. Dawkins ha dicho que el título "¿La raíz de todo mal?" no era su opción preferida, pero que el Canal 4 insistió en ella para crear polémica . La única concesión que hicieron los productores respecto al título fue la inclusión del signo de interrogación. Dawkins ha declarado que el concepto de algo como raíz de todos los males es ridículo. El libro de Dawkins, "El espejismo de Dios" analiza los temas planteados en el documental con mayor detalle.

Parte 1. El espejismo de Dios.
Ver documental (en inglés subtitulado al español)

"El espejismo de Dios" explora las creencias no probadas que son tratadas como hechos por muchas religiones y los extremos a los que algunos de sus seguidores han llegado. Dawkins abre el programa diciendo: "Hay asesinos potenciales en todo el mundo que quieren matarlo a usted y a mí y a ellos mismos debido a que están motivados por lo que ellos creen que es el ideal más alto". Dawkins sostiene que "el proceso de no-pensar llamado fe" no es una manera de entender el mundo, sino que de hecho está en oposición fundamental con la ciencia moderna y el método científico, y que es divisiva y peligrosa.


Parte 2. El virus de la fe.
Ver documental (en inglés subtitulado al español)

En "El Virus de la Fe", Dawkins opina que el marco moral de las religiones está deformado, y argumenta en contra del adoctrinamiento religioso de los niños. El título de este episodio proviene de "El gen egoísta", libro en el que Dawkins ideó el concepto de meme. Información traducida de The Root of All Evil? de la Wikipedia en Inglés.

11 jun. 2007

La paradójica palabra "indefinibilidad"

El otro día vi en una de estas revistas que tratan diversos temas, (desde dietas a consejos para tener la piel tersa, pasando por homepatía, astrología y otras pseudociencias) un artículo sobre Dios. Hablaba sobre diferentes formas de llegar hasta él a través de la espiritualidad. El caso es que me llamó la atención una frase que habían remarcado: "Dios es indefinible". He aquí lo que pensé:

Dejando a un lado el hecho de que los teístas se han esmerado siempre en definir a Dios, decir que algo es indefinible es una terrible paradoja porque, lo estás definiendo. Definir es observar las características de algo y las características se nombran con adjetivos. Indefinible es un adjetivo. ¿Como salir de esta paradoja? Creo que entendiendo que lo que existe es definible y que lo único que no se puede definir es lo que no existe.

24 may. 2007

La eutanasia y el aborto: mi visión

Introducción

El aborto y la eutanasia son sin duda los temas estrella de la ética aplicada. Se escriben cada año millones de palabras al respecto y la verdad, creo que es un tema demasiado simple como para dedicarle tanto tiempo. O quizás se vería más simple si viviéramos en un mundo libre de creencias religiosas y de sectas, pues, aunque no todos, la mayoría de las personas que se oponen al aborto y a la eutanasia bajo cualquier circunstancia (en adelante, para abreviar pondré b.c.c) son bastante religiosos.

Mi postura respecto a la eutanasia es que la considero un derecho individual en cualquier caso. En cuanto al aborto, estoy a favor de que se realice en unos casos y en contra de que se realice en otros. Me resulta tan inverosímil que alguien esté a favor del aborto b.c.c como que alguien esté en contra de la eutanasia. No creo que exista gente partidaria de que se practique un aborto en cualquier caso (aunque sea un día antes del parto), pero sí que hay mucha, muchísima gente, que considera que el aborto es siempre un asesinato, desde el momento en que se unen un espermatozoide y un óvulo. Considero que esto es un sinsentido, del mismo modo que considero un sinsentido negar la eutanasia.

En este artículo intentaré argumentar mi visión sobre tan controvertidos temas. Pero antes me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la vida.

Analizando el valor de la vida per se

Si preguntamos a una persona que se opone a la eutanasia y al aborto b.c.c. por los motivos que le llevan a pensar así, nos dirá algo como que nadie (¿salvo Dios, quizás?) tiene derecho a terminar con una vida humana y que la vida humana está por encima de todo (¿salvo por encima de Dios, quizás?). Si la persona es religiosa nos remitirá a su libro sacro, en el cual un profeta inspirado por Dios escribió que la vida humana es sagrada. En este artículo voy a ignorar a las personas religiosas, pues sus argumentos son falacias de petición de principio. Antes de tomar en serio un argumento religioso, como que solo Dios puede poner fin a la vida humana, tienen que demostrarme que Dios existe y explicar por qué debemos basar nuestra moral en lo que Él diga. La carga de la prueba recae sobre quien afirma, no sobre quien niega, así que mientras buscan la prueba, continuo con el artículo.

Una vez descartado por falaz el argumento religioso, podemos intentar buscar algún buen motivo por el que una vida humana es intocable b.c.c. Personalmente, mantengo que la vida, en sí misma, no tiene ningún valor. Es tan solo un conjunto de materia organizada en niveles (molecular, celular, tejidos) de complejidad. La vida de un ser, comienza a tener valor cuando el mismo ser puede valorarla. ¿Y cuando ocurre esto? Cuando ese ser es poseedor de un sistema nervioso. Este tipo de seres, los seres sintientes, formado por los animales (incluidos nosotros, Homo Sapiens sapiens) tienen la capacidad de experimentar sensaciones positivas y negativas, por tanto tienen interés en buscar lo agradable y rechazar lo desagradable. Esto se resume en que pueden disfrutar su vida, y, por tanto la valoran, aunque no puedan expresarlo con palabras. Y es aquí cuando la vida debe ser respetada, cuando el ser vivo tiene sus propios intereses que pueden entrar en conflicto con los nuestros. Aquí sí podemos hablar de ética, lo cual no se puede hacer al hablar de una piedra, una célula o una planta, pues esos seres no tienen intereses al carecer de sistema nervioso. Por todo esto, considero que la clave para hablar del aborto y la eutanasia no es la vida, sino la capacidad para sentir.


Eutanasia, el derecho a decir “se acabó”

Desde algunos medios religiosos se califica a los partidarios de la legalización de la eutanasia como integrantes de “la cultura de la muerte”. De este modo se pretende tachar a los defensores de este derecho básico de peligrosos asesinos. En respuesta, podríamos denominar a los que se oponen a la eutanasia como parte de “la cultura del sufrimiento”, quizás al lado de los partidarios de la tauromaquia.

La eutanasia se podría definir como el acto de aplicar la muerte a un individuo que está interesado en morir. Y es que la muerte no es lo peor que te puede pasar. Como dijo Ramón Sampedro: “La vida es un derecho, no una obligación”. Seguro que todas las personas que han sido torturadas hasta morir, por ejemplo, a manos de la Santa Inquisición, bien hubieran querido morir directamente, sin pasar por el proceso de tortura. Evidentemente, antes que morir, o que morir torturado, un individuo preferirá vivir sin sufrimiento. Si esta alternativa existiese, sería elegida por cualquier persona. Pero por desgracia esto no es así siempre y para algunos solo hay dos opciones: morir o vivir sufriendo. Si una persona postrada para siempre en una cama o con una enfermedad insufrible quiere seguir adelante, estupendo, está en su derecho. Más ¿con qué derecho nos creemos capaces de negar a una persona la posibilidad de poner fin a su calvario de forma digna? ¿No tenemos potestad para matar aunque nos lo supliquen, pero sí la tenemos para obligar a sufrir?

Creo que a partir de aquí no hay mucho más que hablar sobre la eutanasia, salvo quizás del derecho de los médicos a objetar. Estoy completamente de acuerdo en que no se puede obligar a nadie a realizar una eutanasia activa, pasiva o un suicidio asistido. Pero esto no sería un problema, pues siempre habrá gente de buena voluntad dispuesta a ayudar a otros a liberarse de un terrible martirio. Sin embargo, la eutanasia sigue siendo un sueño para miles de pacientes que agonizan sin remedio ni esperanza en un hospital. ¿Por qué no miraremos menos hacia el cielo y más hacia Holanda?


Aborto: el sinsentido de la potencialidad y la irrelevancia ética de ser Homo Sapiens

Aun a riesgo de ser repetitivo, debo recordar que no debemos hacer caso de argumentos falaces, como que abortar está siempre mal porque lo dice Dios. Una vez recordado, paso a plantear mi opinión sobre el aborto: creo que es una opción personal de la madre hasta el momento en que el feto tiene el sistema nervioso operativo. Antes de ese momento, el embrión es solo un conjunto de células que no siente, que no puede experimentar su vida ni valorarla y que no tiene intereses. Hasta que el sistema nervioso funcione, el estatus moral de un embrión/feto es el mismo que el de una planta o una piedra.

Cuando el feto puede sentir y por lo tanto tiene intereses propios, podremos empezar a hablar de ética. Entonces el aborto se convierte en un conflicto de intereses entre la madre y el feto. La madre tiene interés en abortar por X motivo (ha sido violada, no tiene capacidad financiera para criar un hijo, es aun muy pequeña y su vida corre peligro...) pero el feto, al ser capaz de experimentar sensaciones agradables, ya tiene interés en seguir viviendo. Creo que el interés de alguien en disfrutar de la vida es el más básico y fundamental que existe y es el que debería primar.

En cualquier caso, la mejor forma de solucionar un conflicto de intereses es, si fuera posible, evitando que se produzca. Aquí, el conflicto de intereses podría evitarse abortando a tiempo. Si interrumpimos el embarazo antes de que el feto pueda sentir, no habremos causado ningún daño a nadie. La evidente pregunta es ¿Cuándo puede un feto sentir? Según la Wikipedia, el tubo neural, precursor del sistema nervioso, se forma en la tercera semana desde la concepción. Por tanto, con toda seguridad podríamos abortar, al menos en los 15 primeros días. Pruebas clínicas de orina y sangre, pueden detectar el embarazo a los 6-10 días de la fecundación, mientras que los test de embarazo para uso en casa, pueden detectarlo de 12 a 15 días tras juntarse espermatozoide y óvulo. En ambos casos estamos dentro del margen de absoluta certeza de que el embrión es solo un conjunto de células multiplicándose. Sin embargo, es más que dudoso que el tubo neural permita al embrión experimentar sensaciones, pues aun no tiene formado el cerebro y es presumible que hasta que el sistema nervioso no esté en un avanzado estado de desarrollo no pueda ejercer sus funciones. Según la web del Departamento de Salud de Minesota, a las seis semanas de la concepción se empieza a dar actividad refleja con el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso. Es decir, hablariamos ya de un mes y medio de margen para abortar.

No he conseguido encontrar una información exacta sobre cuándo podemos asegurar que el embrión o el feto pueden sentir. En cualquier caso, no creo que sea difícil determinar ese límite, que no sería evidentemente de un segundo. Habría que establecer un amplio margen de seguridad. Por ejemplo, sabemos con absoluta certeza que el embrión no siente al día siguiente de la concepción pero que el feto sí que siente un día antes de nacer. Suponiendo que el embarazo dura 280 días, tenemos así un margen de 279 días en los que no deberíamos abortar (278 por duda razonable y uno por certeza absoluta). Pero podemos hacerlo mejor. Podemos decir que con toda seguridad el embrión no siente el día 15 tras la concepción y que el feto sí que siente 15 días antes de nacer. Ahora hemos reducido el margen en que no podemos abortar a 265 días (250 por duda y 15 por certeza). Podríamos seguir estrechando este margen de duda, y que por ejemplo, llegásemos a la conclusión de que hay un período entre los 42 y los 56 días (por decir uno cualquiera, no afirmo que sea este) en que no se sabe si el embrión/feto siente. Imaginemos que sabemos al 100% que antes del cuatrigésimo segundo día no siente y que después del quincuagésimo sexto día sí. Entonces, deberíamos establecer el límite para abortar en el margen menor de este periodo, es decir, los 42 días, pues, si no abortamos y resulta que el embrión no sentía, no habremos, en principio, dañado a nadie; sin embargo, si establecemos la cota en el momento final del hipotético periodo de duda razonable, los 56 días, podemos estar dañando a alguien que siente.

Muchos antiabortistas podrán alegar a mi razonamiento dos cuestiones (tres si contamos las alegaciones religiosas, lo cual no voy a hacer hasta que se demuestre que Dios existe). La primera es que lo importante es que desde la concepción hablamos de un ser humano y la otra que desde la concepción, hablamos de un ser sintiente en potencia.

No voy a discutir si un cigoto es o no es un ser humano, pues es algo indiferente según mi modo de entender la moralidad. Yo no respeto a un humano porque sea humano, si no porque si le agredo, torturo o asesino, le estaré perjudicando, dado que puede experimentar su vida. Nunca nadie me ha dado un buen argumento por el que la característica de pertenencia a la especie Homo Sapiens sapiens sea relevante para la consideración moral. Y creo que es irrebatible que la característica esencial para evitar causar perjuicios a alguien, es que ese alguien pueda experimentar esos perjuicios. No tiene sentido hablar de respetar a una piedra, pues una piedra no puede verse afectada por nuestros actos al carecer de sistema nervioso. Del mismo modo, no podemos hablar de la inmoralidad de matar a un embrión de 15 días, independientemente de que tenga los mismos cromosomas que un humano nato.

La otra alegación es el recurso a la potencialidad. Se dice que desde la concepción, hablamos de un ser que desarrollará en el futuro las capacidades sensitivas. Es en potencia un ser con intereses propios. Potencialmente, también es un muerto, como lo somos todos. Un día cualquiera, con un 100% de probabilidades, todos moriremos. Por tanto, si un cigoto merece el trato de un ser con capacidad para sentir (respeto a su vida, evitar su “sufrimiento” etc) porque tiene el potencial de serlo ¿Por qué no me dais a mi el trato que se le da a un muerto? Yo estoy potencialmente muerto, y, siguiendo la lógica de quienes defienden la potencialidad, se me debería poder enterrar o incinerar sin que esto plantease ningún dilema ético. Este no es el único absurdo que plantea la defensa de la potencialidad. El Doctor colombiano Antonio Vélez Montoya
dice sobre esto en un genial artículo:

Otros alegan que el embrión es un ser humano, pero en potencia, y que por tanto debemos respetar su vida. A estos los refutamos con facilidad: toda célula de nuestro cuerpo también es un ser humano en potencia, un clon nuestro. Recordemos que la oveja Dolly fue creada a partir de una célula de la ubre de su madre. En consecuencia, para ser consecuentes con la idea de la potencialidad, deberíamos conservar en relicarios inviolables cada tumor o parte que los cirujanos retiren de nuestro cuerpo, o toda célula que se desprenda de nuestra piel, pues son portadores de nuestro genoma y, por tanto, en potencia son mellizos idénticos a nosotros. En el polvo de nuestra casa, para no ir muy lejos, hay millones de copias de nuestro genoma, pedazos invisibles de piel desperdigados por el suelo y de los cuales podríamos, disponiendo de una tecnología avanzada, obtener fotocopias exactas de nosotros mismos. Pero sin respeto alguno los pisamos y a la caneca de la basura van a parar con otros desperdicios.

Pero aún queda un absurdo más que genera la potencialidad y que nos muestra el biólogo Richard Dawkins en su magistral obra El espejismo de Dios:

(...) la conclusión lógica del "potencial humano" es que, potencialmente, cada vez que rechazamos la oportunidad de mantener relaciones sexuales, privamos a un alma humana del regalo de la existencia. ¡Cada rechazo a una oferta de copulación por un individuo fértil es, según esta estúpida lógica "pro vida", equivalente al asesinato de un niño potencial! Incluso resistirse a una violación puede presentarse como el asesinato de un bebé potencial.

Un individuo debe ser considerado en función de sus características presentes. No tiene sentido que yo vaya a pedir un abono transportes de tercera edad alegando que soy un viejo potencial. Por tanto, no podemos considerar a un embrión como si fuera un individuo con capacidad de sentir por el hecho de que lo es potencialmente.

Ahora bien, esto ha sido mi visión general sobre el aborto. Existen casos concretos que me gustaría tratar.

Por ejemplo, en el caso de una violación o de un embarazo no deseado consecuencia de un fallo en el método anticonceptivo, creo que la solución es, como antes apunté, la de evitar el conflicto, es decir, abortar lo antes posible. Una mujer que ha sido violada, sabe que deberá tomar una decisión cuanto antes. Supongo que la mayoría de las mueres que sufre este brutal acto no desea quedarse embarazada de su violador. En tales casos creo que deben recurrir a la píldora del día después, que ni siquiera es abortiva, o al aborto farmacológico lo antes posible. En cualquier caso, veo absurdo que una mujer violada que quiere abortar deje que pasen semanas hasta tomar medidas. Lo lógico será que lo haga cuanto antes.

En el caso de una mujer que se queda embarazada de forma accidental, no creo que tarde más de un mes en darse cuenta, por lo que podrá recurrir al aborto farmacológico y no perjudicar a nadie.

Exactamente igual en el caso de una mujer de escasos recursos económicos que se quede embarazada de forma accidental y que no pueda hacer frente a los gastos derivados de criar un hijo; aunque en este caso, es probable que tampoco se pueda hacer frente a los costes del aborto y la mujer ponga en juego su vida en clínicas ilegales de bajo precio, situación que se evitaría con el aborto temprano gratuito suministrado por el estado.

También tenemos los casos de embarazos de riesgo. Según la Wikipedia, algunos factores de riesgo para la vida de la embarazada son: tener una edad menor de 18 y mayor de 35, pesar menos de 45 Kg. o más de 90 o medir menos de 140 cm. Los embarazos en adolescentes pueden tener muchas consecuencias negativas para la salud de la joven madre. Una adolescente embarazada es más propensa a sufrir toxemia de embarazo y desproporción céfalo-pélvica cuando los huesos de la pelvis no se han desarrollado completamente y tiene más probabilidades de tener un bebé con bajo peso de nacimiento. Otro tipo de consecuencias, ya a largo plazo, son las fístulas obstétricas, un orificio entre la vagina y la vejiga o el recto, originado como consecuencia del trabajo de un parto prolongado u obstruido, el cual provoca que la mujer padezca de incontinencia crónica. Este padecimiento afecta a más de dos millones de niñas y mujeres en todo el mundo y se estima que cada año se agregan entre 50.000 y 100.000 nuevos casos. A pesar de todo, los pro-vida están en contra del aborto b.c.c.

Pero el caso más delicado es el de niños que nacerán con terribles enfermedades que harán un infierno de su vida y de la de sus seres queridos. Citando de nuevo a Antonio Vélez Montoya:

A los que meten en el mismo costal todos los abortos, conviene recordarles que los niños afectados del síndrome de Lesch-Nyhan (detectable antes del nacimiento), uno de los defectos genéticos más horrorosos, sienten compulsión por automutilarse, se arrancan a mordiscos los labios y los dedos, se queman deliberadamente con agua caliente, y no dudan en atravesarse sus propios ojos con cuanto objeto punzante caiga en sus manos. Así mismo, son capaces de causarles heridas serias a las personas que los cuidan. Y, pese a los esfuerzos de los padres, siempre terminan temprano el calvario de su paso por este mundo.(...) Los niños afectados de epidermolisis ampollosa mantienen el cuerpo cubierto de ampollas, producidas con los roces. A estos niños no se los puede cargar, pues, de hacerlo, en los puntos donde se les haga presión se les desprende la piel o se les ampolla. Nunca pueden gatear, correr o jugar, debido a la fragilidad incurable de su epidermis. Al tratar de bañarlos, gritan de dolor ante el solo contacto con el agua, y únicamente pueden consumir líquidos, pues las llagas aparecen también en el esófago. Sobra decir que los sufrimientos del niño y de sus padres son de pesadilla. Y esta es apenas una muestra pequeña de las taras dolorosas que acechan en el genoma, y que son evitables con un aborto a tiempo.

En estos casos, aunque el parto esté en un estado avanzado y se haya superado el margen que hayamos establecido, debemos proceder al aborto por el bien del niño. En cierto modo, estaremos practicando una eutanasia, pues lo haremos por el propio interés del bebé. Como hemos visto más arriba, la muerte no es lo peor que le puede pasar a alguien. Una vida con una de estas u otras terribles enfermedades, es un absoluto infierno. Aquí, no abortar implica condenar al niño a dicho calvario. Si una persona está destinada a sufrir uno entre dos males, es evidente que debemos procurarle el mal menor, en este caso, la muerte.

Enlaces interesantes:

Voy a pasar una lista de enlaces sobre la eutanasia y el aborto. Si deseas ver argumentos en contra del aborto y la eutanasia b.c.c, no te costará mucho encontrarlos. La Red está infestada de páginas de sectas y de no sectas, todo hay que decirlo, que se preocupan muchísimo de la vida embrionaria y quizás no tanto de la vida no embrionaria. ¿Cuánto se podría hacer por aquellos humanos natos, con su sistema nervioso ya bien crecidito, pero que no pueden comer, o viven en campamentos, o son obligados a prostituirse o trabajan con un Kalashnikov, con las cifras millonarias que los pro vida se gastan en sus infinitas campañas? Lo cierto es que a uno se le amarga el día solo de pensarlo. Creo que deberíamos dejarlos de llamar pro vida y empezar a calificarles de pro sufrimiento. Este nombre les va mucho mejor.

Red Latinoamericana de Católicas por el derecho a decidir.
¿Cuántas muertes por una vida? (artículo sobre superpoblación humana.
UN EMBRIÓN CONGELADO NO ES UN SER HUMANO Entrevista a Francisco J. Ayala, Catedrático de Ciencias Biológicas de la Universidad de California.
Nota: no tengo por qué estar de acuerdo con el 100% de los contenidos que aparezcan en estos enlaces.




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